Cuento de Navidad: Reto Reinventando a Dickens

Tras la buena acogida del reto #TuitTerror, os traigo un nuevo reto literario con motivo de la Navidad. Para ello, he decidido utilizar el clásico por antonomasia: Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Aunque no lo hayáis leído, es una historia archiconocida, mil veces versionada o aludida en otras obras. Y es que contiene todos los ingredientes necesarios para hacerla inolvidable: humor, crítica, terror, dulzura…

Este es el reto que os propongo:

Crear un microrrelato con una extensión máxima de 250 palabras (por aquello de 25 de diciembre, fun, fun fun), en el que aparezca el personaje de Scrooge. Para que os sirva de inspiración, os muestro dos preciosas ilustraciones de Roberto Innocenti, pertenecientes a la edición Lumen:

cuento de navidad 2

Dickens

 

Como veis, una refleja el lado más oscuro de la obra y la otra, el más edulcorado. Se trata de reinventar este clásico de Dickens, que os estrujéis las neuronas para darle el toque más original o sorprendente. Podéis acogeros al género que queráis, incluso cambiarlo de época.

Las únicas normas que tenéis que seguir son:

1.- Máximo 250 palabras

2.- Scrooge como personaje

A partir del día 16, se iniciarán las votaciones del mejor microrrelato del reto Reinventando a Dickens. Ya os explicaré cómo hacerlo.

Espero que os animéis a participar. Estoy deseando leer vuestras historias.

Actualización del 16 de diciembre: Cuento de Navidad, #ReinventandoADickens

¡Jou, jou, jou! Ha llegado el momento de votar al mejor microrrelato del reto navideño, REINVENTANDO A DICKENS.  Aunque la participación ha decrecido respecto al anterior reto, ya que 250 palabras suponen un mayor esfuerzo que 140 caracteres, estoy muy contenta con la calidad de los relatos. ¡Va a ser una decisión complicada, queridos lectores!

Quiero agradecer a los 6 valientes que se han apuntado al reto, el tiempo dedicado a escribir sus historias y su enorme generosidad al compartir su talento con todos los lectores de esta web, sin esperar nada a cambio. Ya sabéis que este reto no tiene premio material. Por eso me parece mucho más meritorio el esfuerzo.

¡Un millón de gracias a todos! Espero que hayáis disfrutado reinventando a Dickens como todos vamos a disfrutar leyendo vuestros microrrelatos.

¿Y cómo serán las votaciones esta vez? Muy sencillo: desde la página de Relatos Magar en Facebook. Para ello, solo tenéis que:

– Ser seguidores de la página.

– Entrar en el álbum REINVENTANDO A DICKENS.

– Leer los 6 microrrelatos participantes.

– Dar al “Me gusta” del microrrelato que merece ganar (solo se puede votar a uno).

El próximo 23 de diciembre se anunciará al ganador.

Disfrutad con los microrrelatos, ¡y votad!

Actualización del 24 de diciembre: Cuento de Navidad, #ReinventandoADickens

Después de unas emocionantes y reñidas votaciones en el Facebook de Relatos Magar, por fin ha llegado el momento de proclamar a los cuatros vientos quién es el autor del cuento de Navidad que ha acaparado más votos:

BENJAMÍN RECACHA

Con un total de 11 votos, Benjamín es el ganador del segundo reto de esta web. ¡Enhorabuena! Un relato con toda la esencia dickesiana, pero muy actual, y por qué no decirlo, valiente. Aquí lo tenéis para poder disfrutarlo:

Un hombre joven rebuscaba en un contenedor; una anciana se ocultaba bajo una manta roída en un banco; dos niños que corrían descalzos por la acera mugrienta importunaban a los transeúntes intentando cambiar pañuelos de papel por monedas, mientras la que debía de ser su madre, sentada en el suelo, pedía limosna descaradamente. Unos metros más allá, un negro exponía DVD’s piratas y falsificaciones de equipaciones deportivas…

—Esto es intolerable —refunfuñaba un irritado Mariano Scrooge desde el asiento trasero de su coche blindado.

Nadie sabía muy bien cómo había llegado a presidente del gobierno. Incluso él se sorprendió cuando los votantes le otorgaron la mayoría absoluta. Su antecesor se lo había puesto fácil, todo hay que decirlo, pero lo más inexplicable fue que lo eligieran para un segundo mandato.

En realidad no había ganado las elecciones, pero gracias al “Pacto por la Democracia” habían podido evitar que el terrorista de la coleta le robara el puesto. Scrooge no estaba dispuesto a dejar a medias las necesarias reformas estructurales. El país empezaba a salir de la crisis y un cambio de rumbo sería fatal.
Lo que de verdad le importaba, sin embargo, era mantener a salvo la estabilidad y el orden… La estabilidad de sus cuentas y el orden de sus privilegios.

Sacó el móvil y buscó en los contactos al ministro del Interior.

—Jorge, la calle da asco. Envía rápido a alguien para hacer limpieza.

Se acomodó en el asiento y siguió leyendo el periódico que siempre le daba la razón.”

En segunda posición, y pisando los talones a Benjamín hasta última hora, Salvela, que ha conseguido 10 votos con su microrrelato directo y sin tapujos, donde deja claro que no hay redención para Scrooge. Aquí lo tenéis:

El CABRÓN, HIJO DE PUTA

Mister Scrooge era un cabrón, hijo de puta. Hay quien piensa que era por su educación en un centro con una disciplina casi militar, en la que sus padres lo abandonaron a los tres años, de verano a verano, con un breve intervalo en la casa familiar, entre las vacaciones escolares y el inicio de las estancias internacionales en diversos centros repartidos por el mundo.

Hay quien dice que se debía a que nunca recibió un abrazo, ni un beso. Otros creen que por una educación sentimental y sexual nula, que propició que ninguna chica quisiese tocarle nunca el pene, quedando condenado a la masturbación, una práctica socialmente estigmatizada.

Yo creo que sencillamente era un cabrón, hijo de puta. Un ser enfermo que solo disfrutaba humillando a sus subordinados, destruyendo sus esperanzas, negándose a satisfacer sus súplicas, música para sus oídos, para recibir un mísero euro con el que llegar a final de mes. Era un cabrón, hijo de puta porque era un mierda que para disfrutar de su fortuna, vivía como un miserable, necesitaba maltratar a los desfavorecidos.

Podéis salvarlo las veces que querías del destino que, a mi parecer, merecen este tipo de criminales. No tenéis mi voto. Yo no pienso mostrar la piedad que este bastardo, cabrón e hijo de puta, no mostró en su día con los más débiles; y aquí añado, cobarde, pues trató de salvarse como el gusano cobarde que era. Que se pudra en el infierno.

En tercera posición ha habido un empate. Ambos han alcanzado el bronce con 7 votos respectivamente.

Aquí tenéis el de Rachael:

Y hubo una noche más que nadie ha querido contaros. Un último espíritu se apareció cuando faltaban apenas unos minutos para que dieran las doce. Dentro de la cálida habitación, acondicionada por sus sobrinos, Scrooge escuchó unas pisadas que se dirigían hacia la ventana. Un vaho humedeció el cristal y algo, no sabría deciros qué, escribió una palabra y luego saltó sobre la cama. De las garras de aquel silencio, escapó una voz ronca que a cualquiera habría espantado de haberla escuchado tan cerca. Pero a él no le angustió en absoluto.

Pensó que se trataba de Marley, una visita de cortesía ahora que se aproximaba el nuevo año. Un salto más le hizo incorporarse. La presencia cayó sobre él y, esta vez, le impidió moverse. Comprendió de inmediato que no era su viejo socio. Gritó, trató de zafarse, pero fue inútil. Su voz era apenas imperceptible… Aquella cosa, fuese lo que fuese, lo mantenía aprisionado. El gorro que cubría su cabeza comenzó a descender por las sienes. Apretó los puños, estiró las piernas, pero no logró quitarse de encima la pesada presencia.

Justo antes de que el gorro le cubriera los ojos, alcanzó a mirar el cristal de la ventana. Cinco letras le despidieron segundos antes de que la obscuridad sepultara su rostro. Intentó gritar de nuevo, pero sólo alcanzó a emitir un leve gemido. El din don del reloj ahogó el resto. Acababan de dar las doce. Era el día de Navidad. En el cristal podía leerse: Belle.

Y aquí el de Toni Cifuentes:

Scrooge colocaba botes de tomate en una de las baldas. Le había salido un enorme grano en mitad de la nariz. Lev barría la entrada de la tienda y el viejo Jeremias contaba monedas en la caja registradora. Faltaban cinco minutos para abrir la tienda de ultramarinos.

–Odio este trabajo –dijo Scrooge–. De mayor quiero ser millonario.

–Todo el mundo quiere ser millonario –dijo Lev–. ¿A qué tú también querías ser millonario, Jeremias?

–Ya no me acuerdo –contestó el viejo, y se rascó la calva–. Ya me has hecho perder la cuenta, chico.

Cuando abrieron, Scrooge se puso en la caja registradora y Jeremias desapareció en su despacho. Y en el cierre, a Scrooge le faltaron quince euros con noventa y un céntimos.

–¿Otra vez? –le recriminó Jeremias–. Debes estar más atento, chaval.

Scrooge se enfadó. Dijo que él no iba a poner el puñetero dinero.

–Te lo descontaré en tu nómina. Tendrás que esperar un poco para ser millonario, ¿me has oído? –se rio el viejo–. Ten más cuidado la próxima vez.

En la salida, Scrooge fumaba un cigarrillo apoyado en una farola. Lev le dio una palmadita en el hombro.

–Sé lo que haces –le dijo en voz baja. Scrooge le miró–. No le cobraste la leche a aquella mujer.

–Deja de decir tonterías, Lev. Eres un idiota.

Scrooge tiró la colilla al suelo y se alejó calle abajo rascándose el grano de su nariz. Ser millonario, pensó.

El ganador del #TuitTerror, Alfonso Mosquera, ha conseguido en esta ocasión 6 votos. Este es su microrrelato:

La mañana de navidad se presentaba para Ebenezer emocionante y divertida. Su renovado espíritu deseaba disfrutar de esas nuevas maravillas que su encogido corazón le había negado durante tantos años. No volvería a ser el Scrooge de antes, nunca más. Ahora se dirigía a casa de su sobrino Fred a pasar las fiestas.

Cuando llegó el ambiente era agradable y festivo y la casa estaba muy adornada, aunque modestamente. Olía a galletas y guiso y eso aumentó la sensación de calidez de hogar. El árbol en una esquina se mostraba brillante y colorido. De repente, al mirar a Fred, vio cómo su cara comenzaba a transformarse en una mueca sardónica, casi diabólica. Ebenezer no pudo ahogar un grito sordo:

–Tío, ¿te pasa algo?

–Tu cara…

Después de decir eso la cara de Fred había vuelto a la normalidad.

–Me estoy volviendo loco –pensó Scrooge.

De pronto, las paredes empezaron a curvarse sobre él y el árbol se erguía amenazador sobre Ebenezer.

–¿Qué pasa? Socorro.

Sin poder contener el pánico, salió huyendo. Justo en el momento en que cruzaba la calle pasaba un carruaje.

–Capitán… capitán Mason.

Las voces se oían lejanas.

–Capitán, casi lo perdemos.

–¿Qué ha pasado?

–La simulación virtual ha fallado y casi muere. Pudimos estabilizarlo.

El capitán Mason volvía a recrear su cuento favorito, pero un error en el ordenador lo había distorsionado todo.

– El año que viene solo leeré el libro – pensó.

Y por último, con 3 votos, encontramos a Herreiere, con una reinvención muy futurista del clásico de Dickens. Aquí la tenéis:

Scrooge terminó la máquina después de 7 años de trabajo ininterrumpido. No hubo pausas, ligeros retrasos como la muerte del hijo de su asistente sirvieron para reemplazar a Crachit y el resto del equipo por máquinas.

La creación: una computadora cuántica que tenía la capacidad de permanecer cuántica independientemente del vector que evaluara o modificara. La computadora creaba una copia de sí misma en otros universos y evaluaba los cambios vectoriales para ofrecer los cálculos de lo que fue, lo que es y lo que será.

El 24 de diciembre la máquina terminó de calcular y de presentó a su creador las tres proyecciones de su realidad:

Proyección de factores previos a la activación del software:

Los años estudiando matemáticas avanzadas en la biblioteca google mientras su padre se divertía en los cabos con mujeres veinteañeras. Las fiestas del doctor Wilfrido, donde conoció a Ann. La muerte de Ann y el reemplazo de su personal por máquinas.

Proyección de factores presentes durante la activación del software:

Sus inversionistas disfrutando de yates y hermosas mujeres (igual que su padrastro cincuenta años antes), sus exempleados tratando de sobrevivir en el mercado laboral, su familia a la que no veía en años. Todo sucediendo de manera simultánea.

Proyección de factores posteriores (más probables) a la activación del software:

Las guerras y las muertes generadas por la capacidad de conocer el futuro, la visión de la redención Scrooge para disminuir la probabilidad de sus predicciones se cumplan.

De nuevo, agradecezco a todos los participantes el tiempo dedicado a esta iniciativa y darles la enhorabuena por la calidad de sus microrrelatos. Se ha demostrado que los lectores lo han tenido difícil para decidirse por el ganador.

¡Felices lecturas y próspero 2015!

 

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