Los errores de estilo más comunes de los escritores noveles

Llevo corregidas miles de páginas y a más de un centenar de autores. Me bastan unas pocas páginas para detectar los vicios de escritura de cada escritor; esos que, a veces, son marca de la casa y los hacen especiales, o esos otros que son malos usos del lenguaje que tienen interiorizados como buenos y a los que les cuesta mucho renunciar. Pero me he dado cuenta de que los errores de estilo más comunes de los escritores noveles, y de todos los escritores en general (entre los que me incluyo), son básicamente dos y, a menudo, suponen el ochenta por ciento de mi trabajo en las correcciones de estilo. Esos dos simples errores son los que llenan de tachones las páginas de sus manuscritos y por los que los pobres escritores se creen que les he cambiado la novela entera. Ya sabes, la segunda etapa del duelo del escritor del que te hablé hace un tiempo. Sin embargo, por muy escandalosas que sean esas correcciones a simple vista, en realidad, son retoques mínimos. De eso se dan cuenta los autores en la etapa final de la corrección, y sonríen aliviados al ver que tampoco era para tanto.

errores más comunes de los escritores noveles

Foto de Ben White, Unsplash.

¿Quieres saber cuáles son los errores de estilo más comunes?

Repeticiones

Cuando te pones a escribir, de repente, coges ritmo y las frases se encadenan entre sí con facilidad. ¡Qué inspirado te sientes! Ese momento es genial y hay que aprovecharlo, sin pensar en nada más. Ya llegará luego la etapa de revisión… Entonces entenderás la razón por la que las palabras acudían a tu mente como si las musas las estuvieran recitando a tu oído: estabas utilizando las mismas palabras una y otra vez. Cada párrafo que has escrito rebosa de los mismos verbos, sustantivos y adjetivos, como si tuvieras el limitado vocabulario de un niño de cinco años. Eso es así. Nos pasa a todos. El primer borrador de cualquier texto está plagado de repeticiones, por eso es tan importante la corrección de estilo.

Un truco para localizarlas, si trabajas en Word o un procesador de textos similar, es usar la pestaña de «Buscar» del siguiente modo:

errores de estilo más comunes

Cómo localizar las repeticiones en Word.

¿Cómo evitar las repeticiones?

• Eliminar la palabra repetida si dentro del contexto ya se sobreentiende.
• Sustituirla por un sinónimo.

Pero ¡ojo! No caigas en otro de los errores de estilo más comunes de los escritores noveles: tirar de diccionario de sinónimos, creyendo que así hacen alarde de un vocabulario más rico que el mismísimo Cervantes. Ni se te ocurra utilizar palabras que no has escuchado en tu vida y que no sabrías definir. Aunque el botón derecho de tu ratón te indique que es un sinónimo del verbo que ya has empleado veinte veces, puede que tenga un matiz que desconozcas y que acabes diciendo justo lo contrario de lo que pretendías.

No siempre las repeticiones son malas. Reiterar una palabra puede servir para dar énfasis a una idea o, incluso, para mostrar el discurso obsesivo de un personaje. Y la concatenación (repetición de palabras encadenadas), por ejemplo, dota de mayor continuidad al pensamiento o a las acciones, como se ve en este extracto de El Quijote:

«… el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo, daba el arriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, el ventero a la moza…».

Hay casos concretos, como el uso del verbo decir en los diálogos, en los que es preferible la repetición que hacer un despliegue de sinónimos. El «dijo» pasa desapercibido, no molesta, mientras que un verbo como «arguyó» saca al lector completamente de la historia.

En cualquier caso, recurre a las repeticiones cuando de verdad aporten más expresividad a tu texto, pero no las dejes ahí simplemente porque no se te ocurre otra forma de decirlo. El oficio del escritor es, al fin y al cabo, el arte de encontrar la palabra exacta.

Rimas internas

La otra trampa que te tienden esos momentos de inspiración en los que escribes sin filtro son las rimas internas. Cuando crees que has sorteado las repeticiones, ¡zas!, ahí están esas molestas rimas. En poesía suenan muy bien, sí, pero en narrativa no. Siempre que hablo de rimas internas, menciono una frase de una novela que corregí, el caso más extremo que he visto hasta día de hoy:

Se miró perplejo en el reflejo del espejo.

Como ves, ese cúmulo de rimas internas entorpece el ritmo y musicalidad del texto. Si no quieres que las rimas internas te delaten como escritor novel, debes acabar con ellas.

¿Cómo evitar las rimas internas?

• Eliminar una de las palabras que causa la rima, si no es necesaria para la comprensión del texto.
• Sustituir una de las palabras que causa la rima por un sinónimo de terminación distinta.

El peligro de la sustitución es que, a veces, la rima interna solo cambia de sitio. Por eso, nunca viene mal una segunda corrección de estilo, además de la corrección ortotipográfica en la fase final.

La importancia de la corrección de estilo

Corregir estos errores de estilo no es sencillo, sobre todo si se trata de textos propios. Como ya te conté en Diez consejos para corregir una novela, es necesario que te olvides de lo que has escrito. Solo cuando consigues leerlo con ojos nuevos, las repeticiones y rimas resuenan en tu cabeza y eres capaz de ubicarlas.

Acabar con ellas exige mucho esfuerzo, incluso es utópico creer que las eliminarás todas. Pero es un reto que todo escritor exigente debe proponerse. Y, trabajo de los correctores, ayudarles a conseguirlo.

Y tú, ¿has detectado ya en qué repeticiones y rimas internas sueles caer?

 

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Comentarios

  1. Esta es la parte que más disfruto de una novela, la de corregir y revisar los errores de todo tipo, es cuando más aprendes.
    Aunque creo que estarás de acuerdo conmigo con lo de revisar las novelas de otras personas para aprender 😛

    ¡Besazo!

    • Esther Magar dice:

      Pues debes ser de los pocos que disfrutan de esa parte. Yo también lo hago, claro, si no, no me dedicaría a esto. Como bien dices, es el momento en el que más se aprende, tanto cuando se revisa la propia como las ajenas. El ojo crítico en el escritor es indispensable.
      Besos.

  2. Muy buenos consejos. La verdad que con el tema de las rimas a veces uno se deja llevar. Cuando se queda atrapado por ese estilo, uno piensa que está escribiendo una verdadera maravilla. Respecto a las repeticiones, no soy de los que luego busca el número de palabras utilizadas. De hecho, tiendo a acortar mucho. Pero es cierto que lo que sí hice en su día es buscar sinónimos molones. Luego se notaba mucho y quedaba horrible.

    Por cierto, me he quedado alucinado cuando al principio dices que llevas corregidas miles de páginas y a más de un centenar de autores. Fabuloso, de verdad. Yo también tengo el defecto o la virtud, no sé si de detectar los vicios de otros autores, pero sí de saber si lo que estoy leyendo me gustará o no solamente al leer el primer párrafo. Lo malo es que es algo que no sé aplicar conmigo.

    Me acabo de suscribir a tus newsletter, lo que tenía que haber hecho ya hace tiempo.

    ¡Un abrazo!

    • Esther Magar dice:

      Hola, Toni:
      Toda la razón en eso de que, al principio, escribir con rimas nos parece el súmmun de la literatura. Yo creo que es por los malos vicios que adquirimos en las redacciones del colegio. Y sí, buscar sinónimos es peligroso y hay que hacerlo con mucho cuidado para no caer en nuevos errores.
      En cuanto a que llevo miles de páginas y cientos de autores, sé que parece una exageración, pero si me pongo a echar cuentas, así es. También es cierto que a muchos les he revisado textos cortos, no novelas enteras.
      ¡Gracias por suscribirte!
      Un abrazo.

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