Relato experimental: Vitamina K

¡Clanc! ¡Crish! ¡Crash!

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

Me levanto de la cama. Salgo de la habitación oscura. Descalzo. Prefiero no oír mis pasos. Prefiero no oír.

No veo. Aún no. Bueno, sí, una luz blanca. Ese resplandor lo difumina todo.

PAT.

Me he dado un golpe. En el meñique del pie. Creo.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

La luz se mitiga. Un poco. He llegado a la cocina. No sé ni cómo. Can está sentado a la mesa. Desayunando. Beicon frito. Huevos revueltos. Sus belfas chorrean café. Me dan arcadas.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

BLUAAAARGH.

Solo es bilis. Ahora tengo hambre.

–¿Cómo has cocinado todo eso?

No me contesta. Ni me mira.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Tiene buena pinta. Pero ya ha devorado mi parte.

perro

Mi taza. Mi plato. Mis cubiertos. Todo en el suelo. Sin rastro de comida.

¡BOMMM!

Miro el periódico. Está abierto bajo su pata. Quiero saber en qué día vivo. ¿Vivo?

¡¡BOOOOOOMMM!!

BLUAAAARGH.

Más bilis. Tengo sudores fríos. Respiro hondo.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Me acerco.

GUAU.

¡BOOOMMM!

GUAU.

¡BOOOMMM!

GUAU.

¡BOOOMMM!

Lanza una dentellada.

Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Me muestra sus enormes dientes. Maldito perro.

–Cállate, joder.

GUAU.

¡BOMMM!

¡BOMMM!

Retrocedo. Paso del periódico. Por no oírlo.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

La batidora. Está tirada junto a mis pies. El cristal, hecho añicos.

Vitamina K.

¡BOMMM!

¡BOMMM!

¡BOMMM!

Las aspas, asomando. Rojas. ¿Sangran las batidoras?

Vitamina K.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Me alegro. Merecen morir. Por martirizarme. Su ruido me desquicia.

¡BOMMM!

Mandaré una queja al fabricante. Por hacerlas tan molestas. Por romperse al primer golpe. Así no disfruto de su uso.

Vitamina K.

–¿Quieres un zumo de tomate?

–¿Ahora hablas?

–Te hará bien.

–¡No quiero zumo, joder!

Las palabras restallan en mis oídos. En mi cerebro.

¡BOMMM!

¡BOOMMM!

¡BOOOMMM!

Baja de la silla. Se acerca.

–Tiene muchas vitaminas.

–Odio los putos tomates. ¿Es tan difícil de entender, perro de mierda?

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

–Solo es un zumo, Charles, no es para ponerse así.

Me mira desde abajo. Con sus ojos tristes.

–Lo que me faltaba… Tú también.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

–Nunca sabes cuándo te va a hacer falta la vitamina K.

Mira mi vómito. Menea la cola. Lo lame.

La luz vuelve a nublarme la vista.

¡BOMMM!

¡BOOMMM!

¡BOOOMMM!

Nuevo reto: el relato experimental

Bien, espero que no hayáis entendido nada, ya que ese era el propósito. Esta historia pertenece a un reto de Insectos Comunes: Fracaso.

A mi entender, el mero hecho de que el cuento no resultara claro para muchos lectores, tal vez la mayoría, lo condena al fracaso. Opino que la claridad es lo primero que debe lograr un escritor; si fracasa en ello, lo demás no importa.

Orson Scott Card

Si habéis entendido algo, explicádmelo en los comentarios. Si acertáis querrá decir que he fracasado.

Si no habéis comprendido nada, no creáis que os vais a quedar así. La próxima semana, otro miembro de Insectos Comunes finalizará este relato para dotarlo de sentido. Y si aún así no lo véis claro, en dos semanas yo os contaré el desenlace.

Otros fracasos de Insectos comunes:

Amanecer normando, de LaRataGris.

Mundo Exterior, de Manu LF.

El alcarglumps y los stargalumpi, de Jean Rush.

Actualización. Segunda parte: La culpa fue de la vitamina K

La batidora está más roja. Parece que haya hecho zumo de tomate. Ja.

Can no volverá a sermonearme. Ni a hablar. Ni a cocinar. He machacado su jodida cabeza. No me ha gustado hacerlo. Me ha dolido. Mucho. Sus gañidos. El acero contra su cráneo. Contra las baldosas. Qué escándalo. Pero no me ha quedado más remedio.

Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

Todo por del ruido. Por la batidora.

¿Quieres un zumo de tomate? Te hará bien. Tiene muchas vitaminas. Vitamina K.

La puta vitamina K.

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Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

¡BOMMM!

Silencio, joder. Solo te pedí silencio, cariño.

Necesito una cama. Oscuridad. Nada más.

Ni aire libre. El sol me acribilla. Me muero de frío.

Ni ánimos. Tu voz es tan molesta. Tus palabras, tan estúpidas.

Te dije que no encendieras la batidora. Te lo repetí mil veces. No quería ese puto zumo. Tuve que reventarte la jarra en la cabeza. Para que me entendieras. Clavarte las aspas bien adentro. Para que sintieras lo mismo que yo. Pero tú gritabas aún. Seguías sin comprender. Imbécil.

La sangre salió rápido. A borbotones. Un enorme charco cubrió la encimera.

–Cariño, parece que no tomaste suficiente vitamina K.

Y ya no replicaste. Qué gusto.

Ahora Can tampoco lo hará. Está junto a ti. En la galería.

¿Oís eso? Es silencio. Silencio absoluto. Por fin.

Creo que mandaré una carta al fabricante. De agradecimiento.

Desenlace del reto de relato experimental

Aquí acaba el reto de relato experimental Fracaso, boca a boca y resurrección de Insectos Comunes.

Podéis leer el final alternativo creado por Jean Rush: Sin sentido… ni vitamina K.

El resto de finales son:

 

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Comentarios

  1. He disfrutado leyéndolo. Me da la impresión de que es un zombi. Me ha venido a la cabeza “Hora de Aventuras” por el perro desayunando. Me ha encantado eso de: “¿Sangran las batidoras?”. Pura poesía. No tengo ni idea de lo demás. Lo del zombi lo tengo un poco más claro, ¿no? ¡Qué reto más bueno! 😀

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